Mi amigo me comentaba estos días atrás que tiene una sana y buena costumbre, además de las aficiones que tiene. ¿Cuál es la costumbre sana y buena? Pues cuando quiere hacer un obsequio por una onomástica, cumpleaños, etc. regala libros. Y este día fueron cuatro libros de una vez -¡nada menos!- y aprovechó para regalar para toda la familia. Para los más pequeños libros de entretenimiento, para ir abriendo las ganas de lectura.
A la abuela un libro –“El niño con pijama a rayas”- donde se eleva el optimismo y la ilusión. Y para los padres qué cosa mejor que enviarle un libro para que les ayude en la tarea tremenda de educar mejor a los hijos. “Padres brillantes, maestros fascinantes” se lee con descanso y se aprende un montón de cómo formar a los adolescentes. Muchas veces, cuando tenemos que hacer un regalo, hagamos lo que ya hace mi amigo desde hace tiempo: libros, libros y más libros.
Diario de Molinoviejo (V)
Hace 1 año
1 comentario:
Es curioso lo que acabo de leer porque cada vez más nace la afición a la lectura por un libro que se presta o ragala. Estoy de acuerdo con esta tesis. ¡Qué gran cosa es un buen libro! Ramón Sánchez
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