viernes, 7 de septiembre de 2007

LOS JAPONESES SON ASÍ (II)

En cierta ocasión, una empresa japonesa iba a realizar una presentación con diapositivas en un hotel de Barcelona. Con dos semanas de antelación, mandaron un croquis acotado del enchufe para el proyector; y a los pocos días llegó un empleado de la empresa, con el fin de comprobar si el enchufe contaba con las dimensiones que se ajustaban a las tomas de electricidad del hotel. Las dimensiones eran las estándar de un enchufe como los que usamos en España, y así se dijo. Pero el japonés fue personalmente al hotel para comprobar si ajustaba bien el enchufe con la toma. Aquello no podía fallar, hubiera sido una vergüenza.

El japonés compite contra sí mismo. Está siempre tratando de superarse, es decir, de ser mejor de lo que ha sido. Cuando digo que la causa de su éxito es “hacer lo que piensan hacer”, y esto es precisamente lo que se debe hacer, quiero decir con esto: hacer lo que se piensa hacer”, siendo ello lo correcto, ni más ni menos. Pero analicemos un poco estas frases, porque esto es mucho más de lo que pensamos, sobre todo los españoles, acostumbrados a la aventura de la improvisación.

En primer lugar, los japoneses piensan a fondo lo que se debe hacer; lo piensan durante muchas horas y muchos cerebros a la vez, con una increíble aptitud para la comunicación mutua, que los occidentales no llegamos a penetrar. Esta es una de sus capacidades excepcionales: la de pensar en equipo con un efecto multiplicador. Y para nosotros su carencia constituye una gran debilidad

jueves, 6 de septiembre de 2007

LOS JAPONESES SON ASÍ ((I)

¿Cual es el secreto del éxito japonés en el ámbito de la dirección empresarial? ¿Se trata de un pueblo de un pueblo de especial inteligencia? Estas preguntas se hacía años atrás un experto –Barto Roig- y dio la respuesta en un genial artículo en el año 1990 de esta forma concreta.

En el año 2000, en Japón, el tren de alta velocidad con tecnología de levitación electromagnética enlazará Tokio con Osaka (550 km) en una hora. Pero ya en 1992, el Super Hilari, la nueva generación del actual Shinkansen (que ha cumplido 25 años), reducirá el tiempo de viaje entre Tokio y Osaka en 19 minutos, al elevar su velocidad media de 220 km./h a 270 km./h. Pero hay más datos:

En estos años de Shinkansen ha transportado a 2.700 millones de pasajeros. Ha recorrido una distancia equivalente a 28.000 veces la vuelta a la tierra sin una sola víctima. Hubo dos pequeños accidentes, casi anecdóticos: un descarrilamiento en 1973, sin consecuencias, y el arranque automático del tren sin piloto, en una ocasión en que éste no pudo abrir la puerta de la cabina para entrar. El tren paró a los pocos minutos, “consciente” de que viajaba sin jefe.

Muchas veces, los que investigamos los procesos de dirección y las características del trabajo eficaz nos hemos preguntado ¿por qué los japoneses están conquistando el mundo? ¿Cuál es su secreto?¿En qué podemos imitarles? No es fácil descubrir este secreto, si se busca algo original, escondido, nuevo y misterioso. Tampoco se observan y manifiestan como persona con excepcional y notoria genialidad. Por ello, parece más difícil dar una repuesta inmediata a nuestra pregunta. He conocido a muchos japoneses, siempre juntos, y me ha resultado difícil diferenciarlos, saber quién es quién. Con frecuencia, para un occidental, parecen semejantes. Cuando se negocia con ellos, se presenta un grupo de ejecutivos, entre los cuales es difícil distinguir al de más rango. El jefe habla poco. Todos entregan su tarjeta de identidad, sin que esto ayude demasiado a identificarlos como personas diferentes, como individuos.

Algunas veces he llegado a pensar en los japoneses como un género humano formado por individuos que se comunican entre sí y se manifiestan hacia fuera con un comportamiento único, firme y claro, sin vacilaciones. Yo resumiría el secreto de su éxito en una fase muy sencilla: Hacen lo que piensan hacer, y lo que piensan hacer es, exactamente, lo mejor de lo realizable. Es decir, e algo bien preparado. Así de sencillo. Y son competitivos en cuanto a excelencia porque los no japoneses, con frecuencia, “no hacemos”, “no pensamos bien lo que debe hacerse”, “hacemos lo no pensado” y “pensamos lo que no hacemos”. La ventaja competitiva japonesa está basada en nuestra debilidad, más que en una especial fortaleza y una singularidad por su parte. No se ven genios cuando uno los trata, no son rápidos en sus respuestas; no se ve que se muevan con rapidez; tampoco parece que trabajen con especial eficiencia. En ocasiones, dan la impresión de malgastar mucho tiempo manejando información y ocupándose de mínimos detalles. Son más bien premiosos, pero trabajan muchas horas e incluso funcionando los funcionarios. Pero todo se explica.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

PENSAR SIEMPRE ES NECESARIO

El amor a la verdad es más fecundo que el afán de poder. Porque, mientras el ansia de dominio es siempre individualista, la pasión por la verdad es radicalmente solidario. La idea de que se pudiera avanzar en solitario hacia la posesión del conocimiento es una ficción ilustrada y un mito romántico. El verdadero saber se recibe de otros y se entrega a otros, se comporta en una comunidad viva que de continuo ensaya y rectifica, aplica e inventa, arriesga lo ya logrado para abrir una brecha hacia territorios aún por roturar. Alejandro Llano, Filósofo

“Resulta peligroso observar el mundo únicamente desde un despacho” John Le Carré

“Educar a los hombres no es como llenar un vaso. Es como prender fuego” Aristófanes

“El grosor de los muros es menos importante que la voluntad de conquistarlos” Tucídides

“Las inteligencias grandes discuten las ideas, las inteligentes medias los sucesos; y las pequeñas las personas” Anónimo

“Sólo una persona mediocre está siempre en su mejor momento” W. Somerset M

martes, 4 de septiembre de 2007

ALTERNATIVAS A VER LA TELEVISIÓN

En Irlanda ocurrió hace años que por un corte de energía eléctrica estuvieron los televidentes sin poder seguir los programas de televisión de forma drástica. Seguramente nacería en ellos la afición por la lectura, los juegos del parchís, cartas, dominó, etc, así como la buena y sana costumbre de hablar entre los componentes de las familias de temas relacionados con la cultura o la historia de cada familia.

Sin necesidad de llegar a estos extremos en ocasiones conviene privarse de la televisión –a la que le damos un valor extraordinario- y dedicar este tiempo a otras materias sanas que por escasez de tiempo no realizamos. Entre otras se me ocurren estas alternativas: leer un buen libro, escuchar la radio, visitar amigos y familiares, escuchar música, coleccionar sellos, ordenar fotos, pararse a pensar, organizar veladas caseras, jugar al mus, al dominó, parchís, aprender a bailar, acudir a la piscina, hacer gimnasia, aprender a bordar, escribir un diario, hacer un blog, aprender idiomas, salir a cenar, escuchar conferencias de interés, jugar al bridge, pasear, aprender informática, navegar por Internet, ir al cine, colaborar con una ONG, dibujar un paisaje, tallar madera, trabajar la arcilla, pintar soldados de plomo, practicar senderismo, escuchar conciertos, asistir a una función de teatro, ir al zoo, acudir al circo, aprender a cocinar, descansar más y mejor, pintar un cuadro, hacer arreglos caseros, ayudar a los más pequeños a realizar las tareas escolares, enseñar a estudiar…

Somos conscientes que podríamos realizar muchas tareas, pero la adicción a la televisión es un hecho real que en determinadas ocasiones pensamos que no va con nosotros. ¡Y vaya si existe la adicción en muchas personas, entre las que seguramente nos encontramos!

lunes, 3 de septiembre de 2007

RECUERDOS DE ÁFRICA

Vivir en África es diferente. Se vive en una zona interracial, respetando todas las creencias, costumbres, alegrándose con las alegrías de las personas aquellas y llenándose de congoja con sus pesares. Cuando en Agadir, zona del Atlántico, fue asolado por un terremoto que se llevó muchas vidas, todos los que allí vivíamos nos sentimos unidos a sus penas. Fue un trallazo en cada uno de nosotros. Cuando una alegría les hacía vestir las mejores galas –el africano exterioriza sus sentimientos profundos- nos echábamos a las calles. ¡Cómo disfrutábamos con la carrera de la pólvora, por ejemplo! Y veíamos embobados el pasar de mujeres y hombres bailando y cantando, mientras sonaba el pandero y la dulzaina.

Y visitar los zocos, donde se podía apreciar costumbres ancestrales. El encantador de serpientes que con su flauta hacía maravillas, mientras nuestros ojos no pestañeaban. ¿Qué decir del médico naturista que igual quitaba una muela sin anestesia de ningún tipo o realizaba una sangría con sanguijuelas, al igual que en la Edad Media? Y todo a pleno sol, rodeado de insectos de todo tipo, soportando el viento del desierto que calentaba todo género de frutas, hortalizas y legumbres expuestas sobre unas esteras en el reseco suelo. Ellos con sus turbantes blancos y chilabas que les protegían de los rayos solares-protección cincuenta, diría un médico dermatólogo- que de forma histórica se transmitía de padres a hijos.

Junto a los árabes vivían los judíos que ocupaban barrios apartes, donde los sábados se reunían para leer el talmud, con sus bonetes que les cubría parte de la cabeza. Casi todos tenían una luenga barba que les definía de alguna manera. Cerca de nuestra casa había un taller, al que visitaba con cierta frecuencia por motivos domésticos. Junto al que trabajaba el cuero estaban los que trabajaban la plata y otros metales preciosos. ¡Cómo pesaban las pulseras de ellas, que las llevaban casi a diario como si fueran sutiles aderezos! Trabajaban en el duro suelo protegidos con una estera –fuera la estación del año con calor o frío- horas y horas, mientras entonaban algunas canciones o charlaban en chelja –una lengua árabe, con similitud a las lenguas semitas- y que aprendían en las escuelas de viva voz entonando junto con el que hacía de maestro, en plena calle. Los judíos, en ocasiones sufrían en silencio los ataques de los rapaces, que apedreaban sus puertas y ventanas.

Y junto a los anteriores artesanos se encontraba el que se dedicaba al mantenimiento logístico: preparaba la comida del día –menos el sábado- que no se puede cocinar, ni comprar o vender mercancía alguna. Tampoco está permitido llevar dinero en los bolsillos ni caminar más de una determinada distancia. Me preguntaban en mi idioma y les respondía a sus preguntas. Nunca les pregunté por sus nombres: siempre usaban el mismo atuendo y ocupaban el mismo lugar. Cuando entraba en su aposento ya sabía a donde dirigirme. A veces me gastaban bromas que soportaba con cierta extrañeza y les sonreía.

Un día desaparecieron y nadie me explicó qué había sido de ellos. Sé que allí vivía después una mujer mayor, enferma, que a penas podía caminar. Vivía sola. Después deduje que los varones huyeron a Israel, cuando desde todos los lugares del mundo hubo como una llamada secreta para formar el nuevo pueblo en un lugar determinado. Familias enteras abandonaron sus casas, dejando luces encendidas, con las cortinas en las ventanas para que no se percatase nadie que allí ya no existía ser viviente alguno. Fue parte del holocausto, que exigía dejar ajuares y pertenencias para ganar una patria.

domingo, 2 de septiembre de 2007

LIBROS PARA EDUCAR EN LAS FAMILIAS

EDUCAR SIN GRITAR
Guillermo Ballenato
Edit. La Esfera de los libros
300 páginas, 17 euros

El autor trata la cuestión de la educación de los hijos de forma acertada. Anima a los padres a que se formen como educadores y les ofrece unas claves asequibles. Un mensaje claro: cada hijo es diferente, en educación no hay fórmulas ni rectas mágicas, importan mucho la flexibilidad, ecuanimidad, y la constancia. Da alos padres unas claves útiles que permiten a los padres conocer las situaciones en las que deben intervenir con acierto.

JUVENTUD A LA DERIVA
Fernando Gil Villa
Edit. Ariel 143 páginas, 15 euros

Alerta a los padres y autoridades educativas sobre el incremento de la violencia y adicciones de los jóvenes. Opina que la violencia, adicciones y la ilegalidad se han generalizado en centros educativos privados y públicos, que las leyes no tienen el impacto como hace años tuvieron.

PREGÚNTALE A SUPERNANNY
Jo Frost
Edit. Planeta, 223 pags., 10,50 euros

La autora responde de modo práctico a muchas preguntas sobre la primera infancia. La necesidad de la reflexión, la intencionalidad educativa, el reparto de tareas domésticas, la armonía entre el cariño y la fortaleza para educar, lo importante de ser ejemplares los padres, son valores humanos que se transmiten de modo sencillo en los pequeños.

sábado, 1 de septiembre de 2007

¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ ¿POR QUÉ

¿Por qué se dice que es más atractivo que un Inspector de Hacienda amnésico?
¿Por qué se dice que si un abogado enloquece pierde el juicio?
¿Por qué eres más antiguo que el rodapié de las cuevas de Altamira?
¿Por qué se dice que es más falso que un diamante de un euro?
¿Por qué se contradice más que un político antes y después de las elecciones?
¿Por qué ningún tonto se queja de serlo… No será porque no les debe ir tan mal?
¿Por qué si el dinero es la causa de todos los males… tenemos que trabajar para conseguirlo?
¿Por qué si en Holanda usan suecos… en Suecia deberán usar holandos?
¿Por qué el mundo se está quedando sin genios: Einstein se murió, Beethoven se quedó sordo y a usted le empieza un dolor de cabeza algo sospechoso?
¿Por qué un pez que nada contra la corriente… no muere electrocutado?
¿Por qué se dice que la felicidad está en las pequeñas cosas: una pequeña mansión, un pequeño yate, una pequeña fortuna?
¿Por qué se dice que dos de cada tres españoles no creen en la política, y el tercero no sabe o no contesta pero si vive de ella?
¿Por qué los políticos se pueden subir y no bajar los sueldos?
¿Por qué un partido político, al subir al poder, se encarga de eliminar lo que hizo la oposición que gobernó antes?
¿Por qué los políticos cuando están en el poder se pasan los días de su mandato saliendo en las primeras páginas de la prensa, al comenzar un telediario en un boletín de noticias y después no se sabe de ellos nada de nada?
¿Por qué los políticos se cambian de trajes nada baratos y se ponen corbatas cuando acceden al poder, cosa que antes criticaban?
¿Por qué hablan tanto los políticos de todo si nadie les pregunta?
¿Por qué suben los productos básicos que una familia necesita para alimentarse y otros productos permanecen inalterables?